Claudio Rata Rodríguez, el crack de Boca que hizo dupla con Batistuta y hoy recuerda cómo estuvo preso y sus días en la gayola

“Deja de mentir. ¿Quién se va a acordar de que jugaste en Boca? Nadie te va a saludar en la Bombonera. Te apuesto lo que quieras”dijo a Marco Antonio Etcheverry, el Demonioa claudio leonardo rodriguezla Rata. La secuencia ocurrió en febrero de 2001, momentos antiguamente de que Oriente Petrolero visitara Boca para la primera grado del Copa Libertadores, con triunfo de los locales por 2-1. Ronald Raldes, Milton Coimbra, Antonio Vidal González, José Castillo y el resto de la escuadra boliviana se rieron de la broma del Demonio. “Alguien tiene que recordar”pensó para sí mismo Ratael nacido en Santiago del Estero que tuvo una brillante aparición en Boca a principios de los 90.

Rodríguez estaba contuso y no pudo retar esa tenebrosidad, pero acompañó a los suplentes al banquillo. Los equipos salieron al campo; la caja de dulces estaba en su deporte de ánimos y cánticos. Ella caminó y caminó Rata y no pasó cero Hasta que escuchó una voz proveniente de en lo alto que le era ascendiente. “Di hola, Rata. ¿Está agrandado? Ya no me recuerdas. Di hola, hijo de…”fue el bramido que se coló en sus oídos. “Levanté la instinto y Diego me saludaba desde su palco. Yo no lo podía creer. Lo había conocido en el ’90, cuando caldo a entrenar a Boca porque estaba sancionado en Italia. Nos quedamos hablando un rato a la distancia. Recuerdo que el árbitro de itinerario caldo a decirme que empezaba el partido. Diego empezó a cantar: ‘Olé/olé/olé/Rata/Rata’ y todos en la cancha lo seguían. No lo podía creer: le tapé la boca al Diablo ya todos. Fue hermoso”le dice Claudio Leonardo Rodríguez entre risas a Clarín.

Pero cuidado: Rata Le costó mucho debutar en Primera de Boca, club del que es hincha desde que nació. “Un tío me fue a buscar el día que nací y le dijo a mi mamá: ‘Este es Rattín’, de Antonio Rattín. En Santiago todos me conocen como Rattínrecién en Buenos Aires me empezaron a llamar Rata”factura.

Claudio Rodríguez nació en Santiago del Estero el 3 de febrero de 1969, en el corazón del barrio 8 de abril, a pocas cuadras de la cancha del club Mitre. No tardó en hacerse hincha y empezar a jugar en las Ligas Inferiores, siempre por la derecha. Debutó en Primera División a los 15 años, en un duelo de Torneo Regional. Destacó y Newell’s lo invitó a Rosario. Jorge Griffa lo probó contra el primer equipo de la Lepra y brilló. “Pero no pude quedarme porque intervinieron a Mitre y no pudieron firmar mi pase”asegura.

En ese momento también recibió una prueba en Boca. Y tuvo noticias un par de meses después. “Tocaron la puerta de mi casa y eran dos dirigentes de Boca. Mi viejo, Pascual, estaba tomando mate y saltó. Eran Mario Malara y Mariano Palau. ¿Aquí vive Rattín? ellos preguntaron. “Venimos con la orden de llevarlo sí o sí a Boca”, dijeron. Al día siguiente estaba en el avión para venir a Buenos Aires”recuerda el Rata.

Aún así, a Rodríguez le quedarían meses de esfuerzo y angustia. “Yo vivía en La Candela, entrenaba de lunes a viernes y el sábado no podía jugar porque no tenía el pase. Nadie en Mitre pudo firmarlo por la intervención, primero; y luego por un presidente que no quería tener nada que ver con venderme”recuerda.

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Eran tiempos duros para Rodríguez, al punto que no era nada para tirar la toalla. Sobre todo cuando se vio atraído a realizar el Servicio Militar. Así es como lo cuenta Rata: “Me pasó en la Marina y tuve que presentarme en Santiago del Estero. Ahí pensé que con un contacto iba a poder solucionar el tema y volver a Boca, aunque me llevaron directamente a Bahía Blanca donde hice los dos meses de instrucción. Mi destino era Tierra del Fuego, pero acaba de llegar un conocido de Santiago y lo mandaron a Tierra del Fuego y a mí a Buenos Aires, al edificio Libertad”.

Rodríguez Rat en un cartel antiguo.

Rodríguez Rat en un cartel antiguo.

-¿Ahí empiezas a retar en Boca?

-No. En Bahía me dijeron que cuando me presentara en Buenos Aires tenía que asegurar que tenía un oportunidad para estar porque de lo contrario te quedarías como pasante. Llegué, dije que tenía donde estar y me soltaron hasta el lunes. Me senté en una plaza del Retiro y no sabía qué diablos hacer. Fue entonces cuando recordé que tenía una tía en San Miguel, que una vez habíamos visitado con mis padres. No sé cómo me las arreglé para ir allí y encontrarla; Me quedé con ella durante tres meses. Y una tarde fui a ver a los chicos tocar La Candela y me dijeron que me quedara otra vez.

-¿Entonces ya no jugaste en Boca?

-En aquellos meses de adhesión en el Servicio, no. Salí de La Candela a las 3 de la mañana para estar en el edificio Libertad a las 6, regresé a las 6 y entrené solo. Por la mañana subí los 11 pisos por las escaleras 5 veces para hacer poco. En ese momento logré -siempre a través de mi añejo, que estaba a cargo de eso- que la Marina me autorizara a retar porque ya no era de Mitre ni de nadie, sino del Estado. Entré a un partido de Cuarta División contra Estudiantes con un minuto para el final, agarré el resurtida de un córner y rompí el curvatura con un derechazo. Ahí es donde empezó todo.

-¿Tus compañeros y superiores sabían que eras atleta de Boca?

-No. No quería asegurar cero porque había un suboficial que se llamaba Ledesma que conocía mi historia, que era hincha de River, y que me volvía chalado cada vez que me veía en el edificio. Me hizo “bailar” en cualquier momento. Pensé que todos me harían lo mismo si me decía que jugaba al fútbol. Una tarde el Suboficial Carballo, que era mi superior, estaba mirando el Diario Popular, donde aparecían todos los resúmenes de las Inferiores. ‘Mira que casualidad -me dice-. Aquí en la Cuarta de Boca hay un atleta con el mismo nombre y patronímico que marcó un gol en el postrero minuto’. Cuando le dije que él era yo, no podía creerlo.

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– ¿Te hizo “bailar”?

-No, era hincha de Boca. Me preguntó qué necesitaba. Le dije los martes a entrenar. Me los dio y me pidió que hiciera más goles. Ese fin de semana le metí dos a Independiente. ‘¿Que más necesitas?’, Pregunto. los jueves Y así fui metiendo goles hasta ascender a Reserva. Allí solo iba los lunes a Libertad y luego entrenaba todos los días. En Primera División debuté un domingo en presencia de el Gimnasia, encima marqué un gol, y al día subsiguiente me dieron de quebranto del Servicio. Llegué al edificio Libertad y todos me hicieron una fiesta.

-Tus primeros partidos en Boca fueron impresionantes…

-Tuve que retar mucho con él. caí Aimar y marcar goles. Diego Latorre jugaba de enganche y Batistuta y yo íbamos delante. Pero pronto llegó el Maestro Tabárez y yo casi nunca jugamos porque me tenía a punto.

-¿Cómo fue esa historia?

-El día que asumió Maestro, yo estaba en Santiago porque mi mamá había tenido un contratiempo. Cuando regresé, ella me llamó para charlar. ‘No sabía que estabas estudiando medicina’, me tiró no entendí cero. ‘¿Para qué te fuiste a Santiago si no puedes hacer cero? Fue a estar sentado en una apero al banda de la cama de su mamá. Te necesitan aquí para superar cuartos y dar soluciones’, me dijo. Y a partir de ahí me marcó.

El Rata durante un River-Boca.

El Rata durante un River-Boca.

-¿Era del corro de los Halcones o de las Palomas?

-Regresé de una cesión en Chile y cuando llegué al vestuario estaba dividido. los Arco Navarro Montoya me agarró y me dijo que yo era uno de su corro. Los porteños estaban de un banda y los provinciales del otro. Ni siquiera se hablaban en el vestuario, pero los días de partido jugaban como si cero.

¿Se pelearon en algún momento?

-No. La situación más fea la vivimos con el bar. El viejo estaba allí entonces. Llegaron 500 muchachos al Hindú y al profesor Jorge Habegger lo empujaron e insultaron para que se pusiera Blas Giunta.

Total, Claudio Rodríguez jugó 52 partidos en Boca, marcó 8 goles y ganó la Copa Oro Sudamericana 1993. Posteriormente, su carrera lo llevó por Universidad de Chile, Alvarado, San Martín de Tucumán, Atlético Tucumán, Nueva Chicago y Douglas Haig hasta ascender a Bolivia en el año 2000. Desde entonces vive en Santa Cruz de la Sierra. “Ahora soy entrenador en el Deportivo Cooper, el equipo de ascenso. Hace un par de años pudimos meter a Royal Pari en la Copa Libertadores. Y cuando no estoy trabajando en el fútbol, ​​ayudo a mi esposa, que tiene una casa de partos. Se llama La Favorita y hacemos empanadas de Santiago, con la receta que nos dio mi mamá”Explique.

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-¿Es verdad que te enojaste cuando fuiste a ver el estadio Madre de Ciudades en Santiago?

-Un pequeño sí. Creo que me están haciendo una injusticia. El estadio es espectacular y en un pasillo hay fotos de todos los santiagueros que han jugado en Primera División, menos la mía. Incluso hay postales de jugadores de otros deportes. Fui de los primeros santiagueros en retar en Boca.

dias en la carcel

La vida de Claudio Rodríguez tuvo su momento más pesado cuando en 2004 fue detenido en la frontera con Salta por supuesta posesión de drogas. Pasó 20 meses en la gayola. “Me hicieron una cama para sacarme dinero y fue declarado; Gasté más de 40.000 dólares entre abogados y papeles”asegura.

La sentencia que declaró la inocencia de Claudio Rodríguez en un caso de narcotráfico.

La sentencia que declaró la inocencia de Claudio Rodríguez en un caso de narcotráfico.

-¿Cómo fue el arresto?

-Iba a hacer un alucinación en autobús a Santiago. Cuando mostramos los papeles en la frontera me dicen que espere. Días antes habían incautado un paquete a nombre de un tal Claudio Rodríguez que tenía 6 kilos de cocaína. Viajaba con una mochila. La maleta secuestrada se dirigía a Tucumán. Cuando me llevaron la maleta ya estaba abierta y con la droga adentro; así que incluso el procedimiento fue incorrecto. En los medios salió que yo viajaba en una camioneta y que me habían seguido por más de 300 kilómetros. Loca. Les dije que mi nombre era Claudio Leonardo Rodríguez y que la maleta estaba a nombre de Claudio Rodríguez. Me condenaron y me mandaron al penal de Villa La Rosa.

¿Por qué estuviste en prisión luego tiempo?

-Porque los jueces y Gendarmería se habían metido en la pata y no querían exponerse. Allí fui a charlar con abogados que me sacaban cuartos de todas partes. No me sobró mucho. Hasta que un interno de la prisión me dijo que pidiera un defensor sabido y en unos meses estaba osado de omisión y cargos. Llamaron a la chica que había despachado el paquete y dijo que yo no era Claudio Rodríguez, que el de la maleta era un hombre prócer y canoso.

¿Lo pasaste mal en la gayola?

-No, hacíamos torneos de fútbol y compartíamos mucho con los internos. Pero el tiempo fue amplio. Mi comunidad estaba en Bolivia y mis padres en Santiago. Lo peor fue cuando terminaron las visitas y vi a todos alejarse. Fueron duros esos momentos.

Actualmente, el Rata es el técnico de Cooper, del ascenso de Bolivia.

Actualmente, el Rata es el técnico de Cooper, del progreso de Bolivia.

-Dices que ahí te quitaron mucho cuartos. ¿Cómo vives ahora?

-Vivo aceptablemente, con lo preciso y necesario. Casi todos mis ahorros fueron allí. Tengo una casa en Santiago y incluso un campo de 40 hectáreas, en el que me gustaría asomar a trabajar en los próximos meses. La idea es alucinar allá durante los meses fuertes y seguir con el fútbol en Bolivia, adjunto a mi esposa Rosario y mis hijos Claudio, Luciano y Florencia.