el día que Néstor Kirchner despidió a su presidente de custodia y los dos abriles de amoldamiento de Mauricio Macri

“El presidente está herido”. La placa con humanidades gigantes de Crónica TV, que transmitía en vivo desde Plaza de Mayo, acaparaba la pantalla mientras de fondo Néstor Kirchnerrodeado de un tumulto de guardias, militantes, amigos, periodistas y fotógrafos, se secó la casta que le brotaba de la frente con un pañuelo de tela que le había regalado un colaborador.

Eran las 5 de la tarde del 25 de mayo de 2003. Recién tomado posesión, un rato a posteriori de encabezar la asamblea legislativa en el Congreso, Kirchner decidió desafiar el protocolo para saludar a la multitud que se había congregado frente a la Casa Rosada. Fue un instante que la custodia no pudo evitar cuando el Presidente tropezó y cayó al suelo, y al levantarse, con la ayuda de los agentes de la Policía Federal que lo rodeaban, se golpeó la inicio con la cámara de un fotoperiodista de Clarín No tenía beneficio de maniobra.

Más tarde, prestaría promesa en el nuevo recibidor con una venda en la frente.

El atentado del jueves pasado a manos de Fernando Sabag Montiel, quien disparó su pistola Bersa calibre 32 a centímetros del rostro de Cristina Kirchner, en la puerta del unidad de Juncal y Uruguay, destapó no solo un deficiente eficaz de seguridad, sino la certeza de que trasciende y eso no exime de responsabilidades a los encargados de la custodia oficial: como Kirchner, el vicepresidente no es un custodio dócil. ella siquiera Mauricio Macri.

Cuidar al expresidente Kirchner nunca fue tarea obvio. ricardo cuchitrilun comisario con amplia experiencia en la Policía Federal que había servido durante eduardo duhalde y que heredó el exgobernador de Santa Cruz, lo supo desde el primer día.

No fue solo la audacia de colarse entre la multitud que lo esperaba en Plaza de Mayo para darle la bienvenida. Pedace y los agentes de la custodia presidencial sufrieron, por ejemplo, el delirio relámpago a Entre Ríos, a menos de una semana de acaecer asumido, para solucionar un paro magisterial que llevaba dos meses por salarios atrasados. Los custodios sufrían cada vez que se rumoreaba que el Presidente salía a pasear por la Avenida de Mayo, sorpresivamente, cartel que nunca se verificó.

Cristina Kirchner con Diego Carbone, su jefe de custodia, al día siguiente del atentado.

Cristina Kirchner con Diego Carbone, su presidente de custodia, al día subsiguiente del atentado.

Pedace se cansó de insistir: en repetidas ocasiones, no solo al presidente de Estado sino además al entonces presidente de Gabinete, Alberto Fernández, el comisionado planteó la requisito de que Kirchner cumpla con los protocolos y emprenda un trabajo “serio”. Así lo recordaron fuentes al tanto de las conversaciones en ese momento.

En septiembre de 2003, Kirchner intervino en persona: relevó a Pedace de su cargo y lo reemplazó por el subcomisario Héctor Patrignaniquien se desempeñó como número dos en custodia y ya había custodiado al Presidente durante la campaña presidencial.

Pedace siguió en la Federal hasta 2010 cuando Nilda Garré decapitó la dirigencia: el comisario anciano pasó entonces a la Policía Metropolitana que el PRO tenía armado en la Ciudad.

Macri además estuvo a punto de perder su presidente de custodia.

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Alejandro Cecati, comisario normal de la Policía Federal que fue ascendido una vez que el líder del PRO dejó la Presidencia, y que ahora funciona como enlace entre la Secretaría de Seguridad y el Senado, advirtió Macri en al menos dos ocasiones, en sus primeros dos abriles de administración. gobierno, que si no se adaptaba dejaría de encabezar la custodia presidencial. Así lo confirmaron a este diario fuentes del macrismo que supieron de esas conversaciones.

Un escrache a Mauricio Macri cuando era presidente.  Los guardias no impidieron que la gente se le acercara.

Un escrache a Mauricio Macri cuando era presidente. Los guardias no impidieron que la parentela se le acercara.

“Los dos primeros años fueron duros: Mauricio se resistía, le costaba adaptarse”, recuerda las fuentes. Hubo episodios complejos: una tormenta de piedras contra el camión oficial en Mar del Plata, en agosto de 2016, y otra piedra similar, a fines de ese año pero en Villa Traful, en el sur del país.

Cecati luego se sentó con el presidente y exigió un trabajo profesional. Macri tuvo que ceder.

No fue obvio, Mauricio siempre decía ‘Quiero poca custodia’. Trató de tolerar lo menos posible alrededor de el sur”, explica un colaborador que aún está cerca. El titular del PRO justificó su pedido “por los costos”. Pero efectivamente no se sintió cómodo. “Al final encontramos un esquema que sirvió a todos. Fue una negociación”, añade el asesor.

En los últimos meses, durante las marchas denominadas “Sí se puede” con las que el macrismo buscaba revertir la paliza electoral a las PASO, el presidente incluso usó chalecos antibalas y a prueba de puñaladas.

En su entorno dicen que los usó una sola vez, en un acto en Santa Fe y para una amenaza específica. Lo cierto es que, tal y como confiaban, las utilizó en más de una paseo. Macri estuvo muy irresoluto de la patada que recibió Jair Bolsonaro en Minas Geraisen septiembre de 2018.

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Desde su salida de la Casa Rosada, el expresidente tiene asignados 20 custodios que van rotando, a las órdenes de leonardo galiñanesun subcomisario de la Federal que trabajaba con Cecati.

Cristina Kirchner es atendida por unos 100 policías que se reparten por turnos. La tinieblas que la quisieron matar, el pasado jueves, el presidente de custodia, diego carboneestrechamente vinculado al Vicepresidente, no fue asignado.

Carbone, según los informes, está maltratado. Pese a la indisciplina de la expresidenta, que desde hacía semanas se mezclaba con los militantes que la esperaban en la puerta de su residencia, todos sus protocolos fracasaron esa tinieblas. Pero Cristina Kirchner no piensa en deshacerse de Carbone. La situación es más compleja. Aníbal Fernández.