El litigio contra Cristina Kirchner por corrupción debe continuar

El domingo 18 de junio, hace poco más de dos meses, Clarín dio uno de los estrenos más fuertes del año. los Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazaría los posibles de Cristina Kirchner (y otros acusados) detener el litigio conocido como Vialidad y este proceso comenzaría de guisa oportuna. Fue el adversidad ofensivo a la fallida táctica legislativo de la vicepresidenta, que buscaba de distintas formas volcar uno de los casos más complejos en su contra.

El martes 21 de junio de el avance de este folleto quedaría confirmado y por unanimidad. Ese día, la Audiencia Nacional decidió no tramitar los 12 posibles con los que las defensas pretendían retrasar las alegaciones, que comenzarían con la palabra del fiscal Diego Luciani.

Cuando el funcionario del Ministerio Divulgado terminó su primer día el 1 de agosto, se entendió la preocupación del principal del kirchnerismo: Luciani habló de “una de las matrices de corrupción más extraordinarias”. Se refería a la forma en que los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner dirigieron obras públicas a Santa Cruz, en beneficio de su socio Lázaro Báez y cómo devolvió parte de los fondos con alquileres de hoteles u otras formas.

Tres semanas posteriormente vendría el otro adversidad, con un pedido de 12 primaveras de prisión para el vicepresidentepor considerarla la presunta individuo de una asociación ilícita para defraudar al Estado, por cerca de 1.000 millones de dólares.

Lo que siguió posteriormente y sintetizó muy perfectamente este diario, fueron otros 11 días agitados, que acabó el pasado jueves con el atentado contra Cristina en la puerta de su casa. Allí se abrió otra puerta política, con un final imprevisto, y el oficialismo se cerró tras su figura para arremeter contra medios y jueces y responsabilizarlos por crear un supuesto clima que condujo al intento de homicidio.

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El insólito aliciente de los mayas

Tras la multitudinaria marcha en apoyo a la vicepresidenta el sábado y el invasión mediático de sus seguidores -militantes y dirigentes- hablando de un “discurso de odio” por parte de opositores y periodistas, este domingo el senador José Mayans avanzó un paso más: “No habrá paz social si no detienen el juicio contra Cristina Kirchner”, buscado para instalar. Lo reclamó a la Justicia.

No es un senador más: un formoseño, cercano al inmaculado autoridad Gildo Insfrán, Mayans se convirtió en un hombre de absoluta confianza del vicepresidenteal punto de liderar el agrupación de legisladores nacionales en la cámara inscripción.

Hace unos días, en una reunión privada de apoyo con diputados y senadores, él fue quien sugirió una nueva candidatura presidencial para Cristina. Ella, dicen, lo detuvo. Algo similar a lo que hizo este domingo Óscar Parrilli con el pedido de paralización del litigio: “Para CFK sólo JUSTICIA, sin paros, ni extrañas injerencias, y con jueces imparciales”, tuiteó.

Pero por muy espontánea o ficticia que sea la movida, lo concreto es que a nivel reglamentario, según los especialistas, el aliciente es una tonteria. Y vuelven a ese 21 de junio.

“El juicio tiene que continuar. La Corte ya dictó y por unanimidad. Fue cuando rechazó los 12 recursos, de Cristina y otros imputados, y garantizó que el proceso se iniciaría. Ahora no hay más que decir”, explicó este. Lunes a Clarín.

En el medio, vale rememorar, hubo otro intento frustrado de la vicepresidenta por al menos retrasar el proceso. Fue cuando recusó a fiscales y jueces que ahora están involucrados en el caso por sus presuntos vínculos con el macrismo. La Casación igualmente lo rechazó.

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Para este lunes se retomaron las alegaciones, con las defensas. En las próximas semanas será el turno de Cristina. Según lo calculado por los Tribunales, el error debe salir antaño de fin de año. Cerca del vicio ya dejaron enterarse que delante una posible condena podrían comparecer a un organismo internacional. La eventual reacción política y callejera, tras el atentado, adquiere otra dimensión e incertidumbre.

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