La Guardia, un asunto de seguridad franquista; Estados Unidos quiere marines aquí

La crisis de seguridad franquista en México no es un asunto de policías y ladrones, sino un problema de seguridad franquista para los Estados Unidos. La Guardia Nacional como organismo policial estaría siendo superada en los hechos por los violentos ataques del crimen organizado, en peculiar el culiacanazo de Ovidio y ahora los ataques en el Bajío y Ciudad Juárez, adicionalmente de otras masacres que responden a disputas territoriales entre cárteles.

El final del hilo se ubica en el software de 2011 trazado por el presidente Barack Obama para delimitar la responsabilidad de los adictos estadounidenses en el auge de las bandas de narcotraficantes: la caracterización de los cárteles mexicanos como organizaciones criminales transnacionales y por consiguiente autorizó la política de seguridad franquista de la Estados Unidos para jurisdiccionar su poder a los países que son sede de grupos criminales.

Las evaluaciones de la DEA desde 2005 hasta la data insisten en señalar que nueve carteles mexicanos tienen el control de la producción, traslado, contrabando y distribución minorista de drogas en las calles de Estados Unidos y por lo tanto transfieren la responsabilidad de la lucha estadounidense contra el narcotráfico a la Casa Blanca. política de seguridad franquista como parte central de su política exógeno.

La permanencia de la Guardia Nacional Mexicana en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana –en proceso de cambio de nombre y funciones– consolidaría el enfoque ciudadano de caracterizar a ese cuerpo de seguridad como civil y lo subordinaría a las normas policiales, cuando en los hechos los cárteles y bandas criminales que han estallado en violencia en las calles responden a logísticas criminales que violan todas las normas civiles y que solo el criterio de seguridad interna de las Fuerzas Armadas tendría la capacidad y justicia para enfrentarlos en el campo de batalla.

See also  Fue a la casa de Lionel Messi en París, tocó el timbre y asistió Antonela Roccuzzo

En la deducción estadounidense, las reglas civiles ya son insuficientes para combatir los cárteles criminales porque su potencia de fuego se ha alimentado del contrabando de armas permitido por el gobierno estadounidense; por lo tanto, con la Guardia Nacional en el campo de acción de seguridad civil, se cumpliría una condición de Washington para demostrar que esta fuerza policial no es suficiente para combatir bandas criminales con una estructura paramilitar.

Y ahí es donde el gobierno de Estados Unidos viene insistiendo en la pobreza de obtener autorización mexicana para que las Fuerzas Armadas regulares de Estados Unidos operen en México en persecución de delincuentes. Un avance innegable lo encontramos en las altas recompensas que ofrece la DEA en México por la captura de capos del crimen organizado y la insistencia en la deportación de estos líderes criminales.

La advertencia la hizo directamente en 2020 el presidente Donald Trump cuando dijo que estaría dispuesto a dirigir tropas militares estadounidenses a México para hacer el trabajo de perseguir a las bandas criminales que el gobierno mexicano no podía capturar y aniquilar.

En este marco hay que incluir la crisis de seguridad en México con el estallido de violencia criminal como reacción a los enfrentamientos con las autoridades y no a una disputa entre los cárteles contra el Estado. La cobertura noticiosa de estos hechos ha sido muy cuestionada en México porque se enfoca solo en el mover de las autoridades y no se atreven a profundizar las denuncias contra el crimen organizado que está tomando el control territorial e institucional de zonas del Estado.

See also  Muere conductor en choque en México Puebla

Si admisiblemente se negociación de enfrentamientos que deben tipificarse en el ámbito de la seguridad pública, los artículos analíticos de estos estallidos de lucha violenta en las calles se enmarcan en el marco de la seguridad franquista porque les siguen presiones de Estados Unidos para demostrar que la Las autoridades mexicanas son incapaces de permanecer la estabilidad regional y para ello el gobierno de Estados Unidos manipula las advertencias de seguridad a sus habitantes como una forma de contribuir al crecimiento del pánico social.

La incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, por consiguiente, tiene una principios de seguridad franquista en tanto construiría un sillar de poder policial-militar frente a bandas criminales que aprovechan los escenarios mediáticos para consolidar una hegemonía simbólica.

En ese contexto, el traslado de la Guardia Nacional a la Sedena es parte del escudo de seguridad franquista del Estado mexicano frente a la seguridad franquista extraterritorial de Estados Unidos.

política para tontos: La política es parte de la seguridad del Estado.

El contenido de esta columna es responsabilidad monopolio del columnista y no del diario que la publica.